EL SILICIO ORGÁNICO EN EL TRATAMIENTO DEL CANCER

 

Desde hace cerca de 40 años, el silicio orgánico (generaciones G1

a G4) viene siendo objeto de numerosas publicaciones científicas

sobre su uso en combinación con otras terapias, en el tratamiento

de los diferentes tipos de cáncer.

 

La aplicación local (con o sin añadidura de moléculas

medicamentosas clásicas) del silicio orgánico se ha demostrado

eficaz en el tratamiento de centenares de casos, con o

sin intervenciones quirúrgicas, radioterapia y/o quimioterapia.

El silicio orgánico de 5ª generación sintetizado en 1994,

esencialmente utilizado por absorción, muestra incluso una mayor

eficacia. Se obtiene además una mejor tolerancia de los pacientes a los tratamientos de quimioterapia y radioterapia. El tratamiento que aconsejamos es la toma diaria de 3 a 15 cucharadas soperas de silicio orgánico durante un mes, eventualmente acompañada de aplicación de compresas. Al cabo de este período, exámenes exhaustivos permiten juzgar los resultados obtenidos, y adaptar eventualmente la continuación del tratamiento. Numerosos médicos y terapeutas están actualmente incluyendo el silicio orgánico en casos de cáncer en todo el mundo, obteniendo resultados muy positivos. A continuación ofrecemos unos extractos de informes de médicos que intentan explicar la eficacia del silicio orgánico en cáncer. 


Doctor Jacques Janet: “Resultados obtenidos en terapéutica humana con algunos compuestos silicio orgánico (en "ACTAS de la Sociedad de las Ciencias Físicas", BORDEAUX): (NOTA: en esta publicación, el autor hace la síntesis de los resultados obtenidos sobre varios centenares de casos de pacientes afectados de cáncer).


Su aplicación era realizada por inyecciones y/o por ionización. Citamos aquí las conclusiones de su artículo: “ante la imposibilidad de entrar aquí en el detalle de estos aproximadamente 400 casos seguidos en un espacio de dos a ocho años, solo quisimos extraer algunas conclusiones y hacer las siguientes observaciones: resulta que el Silicio orgánico nunca ha tenido efecto nocivo. Influyó favorablemente sobre la evolución de un gran número de afecciones de formas y localizaciones distintas. Hubo mejor reacción a las terapias clásicas gracias al Silicio orgánico: quimioterapia, radiaciones o cirugía. La tolerancia a los rayos X o gamma fue mucho mayor. Algunos tumores juzgados inoperables pudieron, a consecuencia del tratamiento, retirarse quirúrgicamente con consecuencias normales y un pronóstico ampliamente favorable. Debido a su ausencia de toxicidad, estos complejos de silicio orgánico nos parece que deben asociarse de manera sistemática a las terapias clásicas”.


Silicio orgánico y Cáncer Extraído del libro ‘El silicio orgánico y la vida’ del Dr. Jaques Janet: “Las terapias clásicas anticancerosas, cirugía, irradiaciones, quimioterapia, tratan únicamente de destruir las formaciones tumorales.

 

Desde 1934 el Doctor Arthur Vernes ya afirmaba que la erradicación de las células cancerosas no representaba un verdadero tratamiento de la enfermedad. Para dar al enfermo todas sus oportunidades de curación y eliminar los riesgos de recidiva, hace falta restituir sus defensas naturales. Escribía: "no es la misma cosa llevar contra el cáncer una lucha ciega que convertir la zona cancerosa en refractaria a los tumores con un mecanismo de neutralización. Yo no procedo de otra manera". Su ausencia de efecto tóxico permite considerar al silicio orgánico como un modificador del terreno. Es este título que retuvo la atención del doctor Vernes. Esta acción como ya vimos, se encontró confirmada por los trabajos de Henrotte, que fueron presentados en 1987 a la academia de ciencias por el premio Nobel de medicina Jean Dausset. Los hechos observados, activación de linfocitos T y B, inhibición de la proliferación anárquica de células neoplásicas muestran bien que el silicio orgánico se comporta como un regulador de la división celular: es a la vez capaz de activar las divisiones celulares normales y de oponerse a las mitosis patológicas. Como lo demostró el Doctor Otto Warburg, la célula cancerosa es anaerobia, lo que significa que extrae el oxígeno de los azúcares, a diferencia de los de las células normales, que utilizan directamente el oxígeno gaseoso aportado por la sangre. La célula cancerosa sólo puede subsistir y proliferar con la condición de estar situada en un medio que permita la vida anaerobia. Para el profesor Louis Claude Vincent, este medio se caracterizado por tener una sobrecarga de electricidad positiva. Esta sobrecarga tiene por efecto aumentar la diferencia de potencial entre el medio extracelular y el interior de la célula, es decir entre los dos lados de la membrana celular. La eficacia de los compuestos de silicio orgánico parece en gran medida relacionada con esta acción. Juegan un papel de despolarizante de la membrana. ¿Como se produce la sobrecarga de los tejidos en electricidad positiva? el medio extracelular se presenta como estructura molecular muy compleja, sede de reorganización permanente correspondiente a aportes, intercambios y eliminaciones. Todo lo que, localmente entraña estos intercambios, las irritaciones crónicas, la esclerosis de los tejidos, etc favorecen la acumulación de electrolitos y de desechos celulares. De esto resulta una modificación de la polarización de la membrana celular. Así se pueden formar lo que yo denominé 'microclimas cancerígenos'. 


Es posible actuar directamente a este nivel sometiéndolo a campos eléctricos regulados con electroterapia. El silicio orgánico actúa por otra parte por su acción específica sobre los fenómenos de esclerosis y contribuye a reconstituir un tejido conjuntivo normal. Ejerce también una acción sobre la vascularización restituyendo a las paredes arteriales su elasticidad. Contribuye a mantener una irrigación normal de los tejidos y se opone a la hipervascularización patológica de los tumores.”


El siguiente informe se ha extraído de un trabajo del Dr. Rath en el que relaciona claramente el papel del colágeno y el tejido conjuntivo en el cáncer: “Las células cancerosas se desarrollan en el cuerpo cuando su material genético está dañado. A lo largo de nuestras vidas, estas células anormales se forman continuamente, pero por lo general el sistema inmunitario las mantiene a raya. Sin embargo, en algunos casos las células anormales no son destruidas. Se multiplican a una velocidad asombrosa y forman tumores. Un tumor situado en una zona concreta y limitada del cuerpo no suele constituir un peligro vital. Por el contrario, cuando el cáncer se extiende (metástasis) resulta una amenaza para la vida. De los procesos cancerosos con resultado mortal, alrededor del 90% tienen su origen en la metástasis, la irrupción de las células cancerosas en otros órganos y tejidos. Para facilitar la penetración en los órganos, las células cancerosas segregan unas enzimas que descomponen el tejido conjuntivo circundante, allanando así el camino hacia otros órganos del cuerpo. 

 

 

¿Cómo se propagan las células cancerosas?

 

 

Las células de nuestro cuerpo están rodeadas por colágeno y tejido conjuntivo. Para poder crecer y extenderse, las células sanas deben superar las barreras extracelulares que las rodean. Este proceso es de crucial importancia para la vida, por lo que las células producen y segregan distintas enzimas para disolver las moléculas de tejido conjuntivo que las rodean, sobre todo colágeno y elastina. Para que la destrucción del tejido no se produzca de manera incontrolada, es importante que estas enzimas, las colagenasas, sean reguladas por una serie de inhibidores naturales. El cáncer va acompañado de una destrucción desmesurada del tejido conjuntivo. Las células cancerosas producen enormes cantidades de enzimas destinadas a descomponer el colágeno, con lo que su penetración y expansión por otros órganos del cuerpo resulta más fácil. 


La propagación del cáncer puede bloquearse de forma natural. El equipo de investigación sobre el cáncer de nuestro instituto en los Estados Unidos ha examinado en profundidad el mecanismo por el que se puede impedir de forma natural que las células cancerosas penetren en el colágeno y el tejido conjuntivo. Nuestros científicos han desarrollado un procedimiento experimental único, en cuyo marco investigaron primero el mecanismo de descomposición que las células cancerosas utilizan para destruir la matriz de colágeno. A continuación, el mismo procedimiento se aplicó para identificar las sustancias naturales que, junto a la vitamina C, la lisina y la prolina, pueden bloquear la propagación de las células cancerosas. 
 

 

¿Cuál es el funcionamiento de estos nutrientes?

 

 

Investigaciones demostraron que la combinación de nutrientes a base de vitamina C, lisina, prolina y polifenol inhibía las enzimas responsables de la descomposición del colágeno, sin cuya ayuda las células cancerosas no pueden propagarse por los tejidos corporales. Nuestros científicos también comprobaron que el bloqueo de la propagación del cáncer estaba directamente relacionado con el bloqueo de las enzimas destructoras del colágeno mediante la combinación de sustancias fundamentales sometida a prueba. En otras palabras, el mecanismo de propagación del cáncer identificado por el Dr. Rath constituye un avance decisivo para frenar la enfermedad del cáncer. Mientras no se conociera la importancia del mecanismo de propagación de las células cancerosas, resultaba imposible avanzar en la lucha contra los efectos mortales de esta enfermedad.”


Ahora que conocemos el potente efecto protector del silicio orgánico en el colágeno y el tejido conjuntivo, entendemos su efecto positivo en los procesos cancerosos. 


El tratamiento ideal es tomarlo progresivamente, empezando por tres cucharadas al día hasta llegar a nueve cucharadas soperas diarias en tres tomas más aplicación local con gel.

 

 

 

CÁNCER  

 

En relación con el cáncer, algunos autores le asignan un papel protector, o incluso retardante frente a la invasión neoplásica[i].

 

a) Como bloqueante indirecto de radicales libres de oxígeno, por su acción quelante sobre el hierro +++, que favorece la formación de estos radicales.

 

b) Como preventivo, estabilizando el DNA, en el que se encuentran unos pocos átomos de silicio, sustituyendo al fósforo, y evitando mutaciones malignas.

 

c) Como retardante, reforzando el tejido conjuntivo intercelular, impidiendo o dificultando la extensión de la formación neoplásica, y facilitando su extirpación.  

 

d) Por su acción inmunoestimulante.

 

En relación a su función en la piel, el alarmante incremento de melanomas extremadamente malignos en las últimas décadas, es un hecho preocupante. Se culpa a disminución de la capa de ozono, con el abuso de la exposición solar para broncearse, lo cual indudablemente, son factores de primer orden, se han empezado a divulgar consejos y precauciones. Sin olvidar estas medidas, es posible que un cutis con un nivel correcto de silicio evite o dificulte mutaciones malignas, o las aborte antes de que se extiendan.

 

Los hunzakut, de etnia mediterránea, descendientes de soldados de Alejandro Magno, (no indoaria como el resto de Pakistán) que habitan en el valle de Hunza, (Karakorum) entre 2.500 y 3000 m. sobre el nivel del mar, con una intensa radiación ultravioleta, desconocen los melanomas ni otros cánceres, a pesar de trabajar en el campo a pecho descubierto en pleno verano. Su agua y sus alimentos, aparte rubidio y cesio, son excepcionalmente ricos en silicio.

 

La utilización del silicio orgánico en el tratamiento de todos los tipos de cánceres ha sido objeto de varias publicaciones científicas desde hace cerca de 50 años; su eficacia por aplicaciones locales (con o sin añadidura de moléculas medicamentosas clásicas) se ha demostrado en el tratamiento de miles de casos, con o sin intervenciones quirúrgicas, radioterapia y/o quimioterapia. Se obtiene además de una mejor tolerancia de los pacientes hacia los tratamientos de quimioterapia y radioterapia. Los pacientes sienten más energía, mejora el estado general y el sistema inmunológico. Presenta una acción protectora frente a la caída de cabello, la inmunodepresión, las molestias, náuseas etc., asociadas a la quimioterapia y frente a las alteraciones cutáneas y quemaduras asociadas a radioterapia, siendo todo ello muy positivo para el estado anímico del paciente. Enfermos terminales tratados con opiáceos, pueden disminuir e incluso eliminar su toma, mejorando remarcablemente su calidad de vida. También es aconsejable una toma intensiva después de una extirpación quirúrgica.

 

El tratamiento que preconizamos es la absorción diaria de 60 a 120 ml de Silicio orgánico durante un mes, eventualmente acompañada de aplicación de compresas. Al cabo de este período, exámenes profundos permiten juzgar los resultados obtenidos, y adaptar eventualmente la continuación del tratamiento.

 

Esta lista no es limitativa: no se han enumerado las aplicaciones veterinarias del Silicio orgánico en especial en el tratamiento de caballos, terneros, perros, gatos, etc. 

 

 

 

[i] Battye, R. F. (1874) Upon the medicinal properties of silica in cancer, fibroid tumors and diabetes. Edinb. M. J. 20: 420-435. 

 

 

 

 

 

 

@Association Internationale des Amis
de Loïc Le Ribault (AIALLR)

APDO 71 - ES 33450 Piedras Blancas
Contactez-nous : 

aialoicleribault@gmail.com