SISTEMA OSTEO ARTICULAR Y MUSCULAR

 

Administrado en casos de enfermedades con dolores óseos, los derivados orgánicos del silicio permiten obtener una neta mejoría con recuperación de la movilidad y la desaparición gradual del dolor. En el proceso de osificación, el silicio va ligado al calcio, de tal manera que es indispensable para la absorción y fijación del calcio al hueso.

 

Las radiografías de control efectuadas en pacientes tratados, permiten constatar una remineralización de las zonas descalcificadas. Estos resultados corroboran la relación que existe entre el calcio y el silicio. Por otra parte, el aporte de silicio a nivel de huesos, tendones y músculos mejora en gran medida las enfermedades reumáticas.

 

Con respecto a las fracturas óseas y la recalcificación, los estudios realizados desde los años 60, muestran una aceleración de este proceso por la acción del silicio orgánico. Estudios más recientes, demuestran que una concentración de silicio interviene sistemáticamente cerca de las zonas de calcificación intensa (epífisis y zonas fracturadas), en donde efectúa una función catalítica de la fijación del calcio, del azufre y del fósforo.

 

La influencia del silicio sobre el hueso y el cartílago se debe además, a que interviene en la síntesis de colágeno, elastina y mucopolisacáridos, Se ha demostrado que en animales que presentaban una deficiencia de silicio padecían al mismo tiempo una deficiencia de la matriz orgánica ósea y cartilaginosa. Se han hallado concentraciones importantes de silicio en los tendones. 

 

 

EL SILICIO Y LA OSTEOGENESIS

 

Los estudios clásicos han sido los de Schwartz y Carlisle. (Ver bibliografía).
Las conclusiones a las que se han llegado son las siguientes:

 

  1. El silicio se presenta en tasas relativamente elevadas en sitios de
    calcificación.​

  2. Al inicio de la descalcificación el nivel de silicio en los tejidos
    disminuye drásticamente (hasta 50%) en contraste con minerales
    como el calcio o el azufre que sólo disminuyen de un 5 a un 8% por
    ciento.​

  3. Estudios con electro miografía por rayos X y punciones sobre
    huesos de ratas muestran la ausencia casi completa de silicio en
    el hueso maduro y su presencia asociada, a bajas concentraciones
    de calcio en las zonas de osteogénesis (Desmonty, 1988).

  4. Esta misma autora señala que experimentos con ratas sometidas
    desde su nacimiento a un régimen pobre en calcio demuestran
    la acción favorable del silicio sobre la mineralización del hueso
    y del cartílago: las ratas suplementadas con silicio mostraban
    un peso significativamente mayor que el de las ratas no suplementadas.

 

La tasa de silicio se muestra elevada al momento del proceso inicial de calcificación y después cae de manera marcada en el momento en que se incrementa la tasa de calcio y sufre su transformación en hidroxiapatita (un mineral parecido al mármol y sumamente resistente). La acción calcificadora y mineralizante del silicio ocurría en estos experimentos, durante las primeras dos semanas de vida, al cabo de 5 semanas ya no existía diferencias entre los dos grupos de ratas.

 

Tolonen (1995) refiriéndose a la salud humana señala que cuanto más bajo es el aporte de calcio más importancia adquiere la ingestión del silicio. Algunas investigaciones han observado que las personas que no consumen suficiente silicio pueden ver disminuida su densidad ósea (Nielsen 1991). También se ha observado el efecto del silicio sobre los dientes:

 

Hay que recordar aquí que el hueso está básicamente conformado por una matriz proteica y por el depósito en ella de sales de calcio. La matriz fibrosa le permite al hueso ser flexible y tolerar la tensión, mientras que las sales de calcio depositadas (65% de su peso) le dan firmeza y lo capacitan para resistir la presión. En el proceso de formación del hueso se considera que se producen primero los componentes de la matriz (proteínas-polisacáridos y fibras de colágeno) que conforman, gracias a modificaciones químicas, una estructura ordenada en la cual se depositarán en segundo lugar las sales de calcio. (Jacob Francote Lossow 1982).

 

De acuerdo con los datos ofrecidos hasta aquí podemos afirmar que la importancia del silicio para la osteogénesis deriva de que interviene tanto en el proceso de la producción de la sustancia matriz cuanto en depósito de sales en los huesos. Pero además existen datos que permiten señalar que la presencia del silicio también contribuye a dar forma al tejido de la matriz.

 

En efecto, el estudio de la composición de tejidos como los cartílagos, el cordón umbilical, etc., ha mostrado Calcagni (1984) que el silicio se presenta ligado al interior de estructuras de biopolímeros polisacáridos (como el ácido hialurónico, la condroitina, etc.) a través de enlaces no reactivos sumamente estables. Estas observaciones, señala Calcagni, conducen a pensar que el silicio actúa como el elemento que permite los enlaces transversales entre proteínas y polisacáridos, o entre los de estos últimos, de lo cual deriva la importancia del mismo para conformar la estructuración ordenada de las proteínas que constituyen la matriz del hueso. Y lo mismo vale para la totalidad del tejido conjuntivo de nuestros cuerpos.

 

Después de ofrecer datos técnicos precisos sobre las concentraciones de silicio enlazado en diversas muestras de tejido conjuntivo animal Calcagni (1988) concluye señalando lo siguiente:

 

“Los conocimientos actuales permiten pensar que el silicio tiene un rol estructural en el tejido conjuntivo, que está implicado en la síntesis de los mucopolisacáridos y que interviene en la mineralización de la matriz ósea”.

 

 

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