¿Lesiones? Te interesa...

El entrenamiento "invisible"

Todo atleta que quiere seguir creciendo y potenciando su rendimiento deportivo, tiene que cuidar los aspectos y hábitos que le permiten acortar el periodo de recuperación, evitar lesiones y sobrecargas, reponer los sistemas hormonales y los sustratos energéticos necesarios, así como reparar la fibra muscular más rápidamente. Dicho esto, “el deportista debe ser deportista durante las 24 horas del día”.
La nutrición, hidratación, suplementación, descanso, estiramientos, masajes, preparación psicológica, material y calzado,…


Nutrición: Si ingerimos los nutrientes esenciales, favoreceremos la recuperación del organismo y permitiremos que estemos mejor preparados para afrontar el esfuerzo del día siguiente. Es importante tener una dieta equilibrada y adecuada a los entrenamientos y características de cada uno.


Hidratación: Una hidratación inadecuada constituye la principal causa de fatiga disminuyendo así el rendimiento deportivo. Y además produce rigidez a los músculos y estructuras tendino-ligamentosas y desfavorece los procesos fisiológicos del organismo.

Suplementación: Son aquellos productos de carácter natural o farmacológico recetado para prevenir la salud y mejorar, en la medida de lo posible, el rendimiento del deportista. Estamos hablando de las vitaminas, minerales, AA ramificados…  

 En este campo el silicio orgánico regenera la elastina y el colágeno, mejora la calidad del tejido conectivo y por lo tanto acelera la recuperación de contusiones, roturas musculares, torceduras, esguinces, tendinitis, etc. A nivel de los músculos, tendones, tejido óseo y cartílagos asegura la integridad de estos tejidos y participa en el fortalecimiento de su principal función: movilidad y flexibilidad de los primeros, y rigidez y mayor regeneración de los segundos.

La importancia del descanso: Garantiza el principio de súper compensación del deportista y permite al organismo adaptarse a las exigencias pertinentes. Hay que descansar para afrontar la próxima sesión de entrenamiento o la próxima competición con garantías de éxito.


Estiramientos: Con ellos garantizaremos esta recuperación, reduciremos la tensión y el tono muscular, favoreciendo los procesos de recuperación tras el entrenamiento o competición.


Masajes: Nos ayudan a mejorar la circulación sanguínea, relajar el músculo, estimular los procesos de rehabilitación y aumentar la capacidad de trabajo en los entrenamientos.  Así pues, acudir al menos  una vez al mes al masajista o fisioterapeuta  para prevenir lesiones y para recuperarse muscularmente de la exigencia de los entrenamientos y competiciones. Así que no esperéis a lesionaros para ir!

Para acabar, decir que nuestro organismo progresa, asimila y mejora desde el minuto siguiente que finaliza un entrenamiento hasta el inicio del siguiente. Por eso, es importante tener en cuenta y cuidar el entrenamiento invisible de cada atleta.



 

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